Mientras cursaba el profesorado de danza árabe en la ADS de Amir Thaleb en Buenos Aires, por casualidad mi amiga Nery me recomendó tomar clases de danza tribal con una chica con la que se había contactado. En ese momento y como no estaba muy difundida esta danza yo accedí y aproveché a conocer a esta chica de Ramos Mejía que Nery me había comentado.
Recordando los DVD que mi ex pareja descargaba para mí de Rachel Brice bailando tribal fusión, fui con la idea de aprender esa hipnótica danza. Es así que acordé horario y día para comenzar las clases. Cuando llegó el día, yo con una gran espectativa, me encontré con quien me enseñaría, ella se llamaba “Myrna”, me abrió las puertas de su casa donde su perro Hypócrates me recibió con gran alegría. En la salita comenzamos con la clase particular, al iniciar ella comenzó a charlar conmigo para saber con qué idea iba de danza tribal, yo le comenté sobre lo poco que sabía hasta ese momento y sobre los movimientos de Rachel Brice. Ella con una sonrisa maternal me explicó que no enseñaba esa danza sino otro tipo de danza tribal, “American Tribal Style” o “Danza Tribal Americano” o “ATS”, que esta danza era la base para “Tribal Fusión” y que de la primera la segunda había surgido. Yo ya estaba un poco confundida y ni hablar cuando comenzó ha explicarme que el ATS no es coreografiado, que existe una líder y seguidores que van rotando, que se basan en llamadas o códigos para ejecutar los pasos, etc; una gran ensalada de información para mí. Lo curioso es que cuando comenzó a enseñarme con gran paciencia y corregir todas mis posturas propias del Bellydance, empecé a experimentar los pasos y a disfrutar la elegancia, sutileza y delicadeza que caracteriza al ATS, me sentí muy conectada con la danza y conmigo misma, sentía que los movimientos salían desde mi ser y la complicidad con mi compañera para bailar lograban un ambiente armónico y distinto a lo que estaba acostumbrada. Fue así que me enamoré perdidamente del ATS.
Y ese fue el inicio de todo, un día en casa de mi profe Myrna, con su perro Hypo enseñándome esta danza cambió mi trayecto por la danza y mi visión sobre ella.
Myrna aprendió esta danza en México y la trajo a Argentina para deleitarnos con ella. Comenzó a difundirla primero por Buenos Aires y con el tiempo se fue extendiendo por toda la Argentina y países vecinos al nuestro. Se convirtió en la pionera en Argentina y gran exponente en nuestro país para quienes amamos esta danza. Sus esfuerzos, empeño y sueños dieron grandes frutos y esto lo sabemos quienes la hemos acompañado durante su inicio en la difusión. Lo más importante es que nos dio la gran oportunidad de conocer este arte, se animó a formar bailarines de ATS y compartió sus conocimientos con muchos de nosotros.
También recuerdo mucho a “LA SALITA CARACOL”, ese fue el nombre que nos colocamos con mis compañeros que luego se fueron sumando a mis clases con Myrna, un grupito reducido pero los primeros alumnos de ATS de Myrna. Ellos son: Ali Bastid, Lore Si, Kalim Basem, Verónica Vurka y Florcita. Este grupito se transformó en “Generación T” que junto a “Baires Tribal” se convirtieron el las primeras tribus de Argentina dirigidas por Myrna y con las que he compartido hermosos momentos realizando shows y difundiendo esta danza por Buenos Aires.
Con el pasar del tiempo el ATS se hizo más conocido y más chicas se familiarizaban con él, tanto gente que venía del tribal fusión como del bellydance y de otras ramas de la danza. La tribu comenzó a extenderse por lo que “Generación T” comenzó a crecer y a cambiar, nuevas chicas,
nuevas hermanitas del tribal se integraron a este bello círculo de danza solidaria y de cooperación. Sus nuevas integrantes pertenecen al Instructorado de Danza Tribal Americano dictado y certificado por Myrna desde 2010, del cual muchas de nosotras egresamos a fines de 2011 y nos convertimos en la primera generación de Instructoras de ATS diplomadas en la Argentina. Con ellas también compartí bellos momentos en shows y eventos en Buenos Aires.
Es así que ahora una etapa se cierra, pero es el inicio de otra muy importante, seguir con la difusión de esta ATS que me delegó con sus enseñanzas mi profesora, experimentando nuevas formas y mis propias formas de presentar la Danza del Vientre Tribal ya que las herramientas me fueron bien proporcionadas.
Tuve el honor de conocer los inicios del ATS en la Argentina, de vivirlos y ser parte de él, tuve el honor de ser de las primeras en ejecutar y difundir este estilo en Argentina de la mano de Myrna, de conocer a la profesora que me entregó sus conocimientos, Myrna, y las oportunidades que de allí surgieron para mi carrera, de haber formado y seguir formando parte de un hermoso ballet como “Generación T” siendo este también un
exponente importante, ya que fue el pionero, para futuras tribus; tuve el honor de poder formar mi propia compañía “Cía Tribu Tribalash” de ATS que día a día me sorprende más con su evolución y que nos encargamos de hacer conocer el tribal por todo Cuyo.
Pase lo que pase, nos guste o no, siempre recordemos a quienes debemos lo que somos y lo que hemos logrado, estemos donde estemos y a dónde hallamos llegado, ya que en la vida ciertas personas se cruzan en nuestro camino con una misión y ese puede ser el inicio del cambio…
Por esto GRACIAS a todos los que nombré anteriormente, por todo lo que me dieron y como influyeron.




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